Ya se ha puesto en práctica la ley de desperdicio alimentario, y como es normal, muchos propietarios de negocios de hostelería quieren saber cómo les afecta y a que nuevas obligaciones están sujetos.
La semana pasada comentamos lo referente a esta ley con respecto a los cambios en las raciones en los bares y restaurantes, y en esta ocasión, vamos a profundizar en este tema respondiendo a las preguntas frecuentes, además de por supuesto, ver cómo se puede utilizar una carta digital QR para que las nuevas tecnologías sean un medio de adaptación ante esta y otras leyes.
¿Qué dice la ley de desperdicio alimentario?
La llamada ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario se ha vuelto obligatoria para todos los agentes de la cadena alimentaria del país, no solo para los bares y los restaurantes, y tras el período de adaptación, los supermercados y los negocios de hostelería, entre otros, deben cumplir con una serie de obligaciones que buscan solucionar el problema de que en España se desperdician anualmente cerca de 1.300 millones de kilogramos de alimentos.
Así que el fundamento primero de esta nueva ley sería el de prevenir el desperdicio, lo que obliga a los negocios a elaborar planes para ajustar la producción y la gestión de ‘stocks’ a la demanda real, y si a pesar de esas medidas hubiera excedentes, la ley prioriza el consumo humano mediante la donación.
De hecho, la normativa prohíbe de forma expresa cualquier cláusula contractual que impida la donación de alimentos a bancos de alimentos o entidades sociales, y solo después de agotar esas vías se contemplan otros destinos, como la alimentación animal o, en última instancia, el compostaje.
La verdad es que una de las medidas que más se van a notar es la que afecta directamente a los clientes de bares y restaurantes, puesto que a partir de ahora, estos establecimientos tienen la obligación de ofrecer gratis un envase para que los clientes se lleven los restos de su comida si así lo solicitan.
Los supermercados, por su parte, deberán poner a la venta los productos con imperfecciones estéticas, que son aquellos que comúnmente se conocen como «productos feos», y promover los de fechas de consumo preferente cercanas mediante descuentos, u otras estrategias de comercialización.
¿A quién se aplica la ley de desperdicio alimentario?
Hay dos medidas que la ley impone de forma universal a cualquier establecimiento hostelero. Da igual que se trate de un café de una sola mesa, o de un comedor con capacidad para cientos de clientes, la norma no admite excusas por el tamaño del local.
La más conocida de ellas es la obligación de ofrecer al cliente un envase, tal como hemos mencionado en el apartado anterior, ya que esta facilidad, convierte en derecho lo que antes dependía de la buena voluntad de cada negocio.
La única excepción a esta regla se da en los formatos de bufé libre, donde la disponibilidad ilimitada de alimento hace inviable la operación. y la segunda obligación universal consiste en informar al cliente de esta posibilidad de forma clara y visible, preferentemente en la carta, para lo que como vamos a analizar más adelante en este mismo artículo, lo ideal sería un menú digital interactivo para restaurantes.
Pero aparte de estos dos mandatos generales, la ley establece una serie de exigencias adicionales que no afectan a todos los negocios que trabajan con alimentos, las cuales dictan que los negocios elaboren un plan de prevención del desperdicio, y firmen acuerdos de donación con entidades benéficas.
Por otra parte, la ley fija dos criterios para determinar quién debe cumplir esta exigencias, donde en primer lugar, quedan liberadas de estas cargas administrativas las microempresas con menos de diez trabajadores y una facturación anual inferior a dos millones de euros, por lo que se puede decir que todo restaurante familiar queda fuera.
También, se eximen los establecimientos cuya superficie útil de venta, o exposición no supere los 1.300 metros cuadrados, así que en realidad, esta doble exención afecta a la inmensa mayoría del tejido hostelero español, donde casi el 96% de los negocios son microempresas.
¿Cuándo entra en vigor la ley de desperdicio alimentario?
La ley comenzó su andadura jurídica el 2 de enero de 2025, sin embargo, esta fecha no marcó el inicio de las obligaciones para bares y restaurantes, porque la norma otorgó un respiro de quince meses, un periodo concebido para que el sector pudiera adaptar sus métodos de trabajo.
De esta forma, el grueso de las exigencias, se ha hecho exigible el 3 de abril de 2026, ya que ese día concluyó el margen de adaptación que el legislador había previsto desde la publicación de la ley en el Boletín Oficial del Estado.
La idea detrás de este plazo, es evitar que los negocios se enfrentaran de inmediato a las sanciones sin disponer de un tiempo material para organizarse, lo que nos lleva al siguiente apartado, que es el de las posibles multas por el incumplimiento de las obligaciones de esta ley.
¿Qué multas se contemplan por desperdiciar alimentos según la nueva ley?
La sanción más baja corresponde a las faltas leves, donde se encontrarían los casos en los que, por ejemplo, no se informa al cliente de la posibilidad de llevarse los restos de la comida en un envase gratuito, para lo que la ley especifica que se podría imponer un apercibimiento, o una multa que no supera los 2.000 euros.
Un escalón por encima se sitúan las infracciones graves, cuya cuantía puede alcanzar los 60.000 euros, y donde el ejemplo más claro es la ausencia de un plan empresarial de prevención y reducción del desperdicio alimentario, aunque como hemos visto, la mayoría de negocios de hostelería estarían exentos, puesto que esto está más bien pensado para los supermercados y las grandes cadenas, no para los bares, o restaurantes de barrio.
Finalmente, el castigo más severo está reservado para las infracciones muy graves, donde las sanciones pueden dispararse hasta los 500.000 euros, y la ley aplica esta multa máxima a las conductas más reprochables, como la reiteración en faltas graves, o el falseamiento de los datos de seguimiento sobre los alimentos desperdiciados.
¿Cómo ayuda una carta digital a evitar el desperdicio de alimentos?
Teniendo en cuenta todo lo que hemos analizado, quizás la ayuda más directa que prestan las cartas digitales para dispositivos móviles en la hostelería es la de solucionar la obligación de informar al cliente, porque se puede mostrar este mensaje al cliente sin tener que reimprimir los menús y mediante mensajes de alerta, o desplegables.
Pero en realidad, el verdadero potencial de las nuevas tecnologías en el sector de la hostelería, está en la gestión activa del inventario, puesto que gracias a una carta digital, los clientes pueden seleccionar directamente la proporción que desean desde sus asientos, además de que en la cocina, hay un mayor control de las existencias de ingredientes.
Además, ahora, con la inteligencia artificial en las cartas digitales para restaurantes hay muchas más herramientas que se pueden aprovechar, porque tal como ofrecemos en menu.es, se trata de plataformas que se conectan con el resto de sistemas informáticos de la empresa.
Dicho todo esto, solo nos queda comentarte que si quieres probar por ti mismo, tenemos disponible una prueba gratuita, y si prefieres resolver tus dudas primero, puedes contactar con nosotros sin compromiso.

